El tren que dejó huellas: memorias de un ramal

Entre rieles oxidados y voces que se resisten al olvido, trabajadores ferroviarios de Diamante reviven la época en que el viejo ferrocarril marcaba el pulso. “Sin él, algunos pueblos se apagaron como velas”

Por Gastón Emanuel Andino

El sol apenas había levantado la niebla cuando alguien llegó al predio de la vieja estación de Diamante. Entre el pasto alto y las chapas oxidadas, el silencio pesaba como si los años hubieran decidido detenerse allí, justo donde las vías se quebraban en una curva abandonada. Aquella mañana, mientras las barrancas del Paraná seguían ocultas detrás del vapor del río, la escena parecía dispuesta para escuchar el eco de un tiempo en el que el ferrocarril había sido algo más que un medio de transporte: había sido el pulso cotidiano de una ciudad.

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